Cualquier cosa puede salvarnos de la monotonía. El recelado destino es el dueño de esta monotonía, pero la vida vivida aún no está escrita. En cada gesto, en cada acto, en cada paso, en cada palabra tenemos la oportunidad, casual o no, de reescribir las páginas de nuestra particular, única e irrepetible historia.
un día, lo real y lo aparentemente irreal se cruzan y todo cambia. Harold descubre que su vida está en manos de una voz, que narra todos sus pasos y lo más impactante, todos sus pensamientos. Nadie quiere ser controlado, así que Harold toma las riendas, pero parece ser demasiado tarde. ¿Por qué en ese preciso momento? ¿Por qué cuando Harold decide por fin vivir? Por suerte, esta caprichosa y esperanzadora metáfora de nuestras vidas concede segundas oportunidades.