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martes, 27 de octubre de 2009

No somos marionetas

Cualquier cosa puede salvarnos de la monotonía. El recelado destino es el dueño de esta monotonía, pero la vida vivida aún no está escrita. En cada gesto, en cada acto, en cada paso, en cada palabra tenemos la oportunidad, casual o no, de reescribir las páginas de nuestra particular, única e irrepetible historia.

Harold Crick no era más que un autómata, frío, desorbitadamente metódico, abstraído de su propia vida. Simplemente existía. Se movía por un momento incontrolable de inercia. Una marioneta de hilos muy frágiles. La infografía de Más extraño que la ficción (Stranger than fiction) refleja prolijamente la abstracción de la mente de nuestro protagonista, su involuntaria corriente de pensamiento, en definitiva, sus hábitos.


Pero, súbitamente, un día, lo real y lo aparentemente irreal se cruzan y todo cambia. Harold descubre que su vida está en manos de una voz, que narra todos sus pasos y lo más impactante, todos sus pensamientos. Nadie quiere ser controlado, así que Harold toma las riendas, pero parece ser demasiado tarde. ¿Por qué en ese preciso momento? ¿Por qué cuando Harold decide por fin vivir? Por suerte, esta caprichosa y esperanzadora metáfora de nuestras vidas concede segundas oportunidades.

viernes, 23 de octubre de 2009

Un infográfico 'Reloj de Pulsera': Más extraño que la ficción

Inauguro las páginas electrónicas de este cuaderno de bitácora. Lo hago con nueve palabras: Reloj de Pulsera busca funcionario para cambiarle la vida. Ése es simple y llanamente el leit motiv de una película cargada de estrellas del celuloide cinematográfico y con un argumento de lo más inverosímil a la vez que rompedor. Una fábula actual en la que el tópico de "la realidad que supera con creces a la ficción" cobra vida propia en la forma de un, aparentemente, inofensivo reloj de pulsera que obra auténticos prodigios en la insípida existencia del inspector de hacienda, Harold Crick.


"Harold Crick era un hombre de números infinitos, de cálculos interminables y de, sorprendentemente, pocas palabras. Y su reloj era aún menos locuaz". Si ignorásemos que conocemos el nombre del protagonista, si pensásemos que por un casual estas líneas -el comienzo de Más extraño que la ficción- son en realidad la descripción de algo, ¿qué sería lo primero que pasaría por su cabeza?


Imposible saber lo que contestaría cada uno. Yo tengo mi respuesta: un INFOGRÁFICO. Esa pieza que se compone de infinitos datos e interminables informaciones y que, sorprendentemente, se los presenta al mundo con pocas palabras. Lo que a primera vista nos parece poco locuaz, como el reloj de pulsera de este cobrador del frac de la administración publica, se transforma en una poderosa, elaborada y perfecta maquinaria de comunicación.

No piensen que toda la película gira entorno a los dibujos, son sólo los primeros minutos de metraje. Tampoco son el elemento principal, únicamente aportaciones originales, diferentes y dinámicas que le dan al producto un tono de mecánica perfección, así como los famosos relojes suízos. Pitágoras aseguraba que la vida humana estaba gobernada por los números, que "todo es matemáticas" porque consideraba que "el universo es una obra sólo descifrable a través de las matemáticas y se compone de aritmética y geométrica".


Probablemente el archiconocido científico se habría quedado sin palabras al observar plasmada su teoría en una peícula, llevada en cierta forma a la vida real. La vida de Harold Crick está diseñada y explicada a través de infográficos que recogen sus pasos, sus manías, su rutina y sus movimientos son figuras claramente geométricas, como cuando subepor vez primera en la pantalla al autobús urbano y en la puerta de entrada de éste se dibujan varias circunferencias y cuadrados.

El problema de la película es que no es una oda a la claridad que emana de la infografía, de su realización simple y profunda, su cometido es otro y es una pena que no haya profundizado más en la metáfora para exlicar a la gente como su vida puede ser simplificada y, probablemente, sus problemas mejor comprendidos a través de un esquema que nos abra una puerta importante: la del conocimiento.

Cuando a Harold Crick se le paró su enigmático reloj de pulsera unos cuantos minutos de retraso lo cambiaron todo. Por lo de pronto, lo único que nos queda claro es que si nuestra vida la gobierna el tiempo, las perfecciones núméricas o un reloj un tanto especial, mejor será llevarlo un poquito adelantado.


LA TIRANÍA DE LOS NÚMEROS: ASÍ COMIENZA 'MÁS EXTRAÑO QUE...'

http://www.youtube.com/watch?v=aTl42sYCLHc

martes, 20 de octubre de 2009

Más extraño que la ficción

Hoy hemos visto Más extraño que la ficción, una deliciosa película. Lo más destacable es su voluntad metalingüística, algo que ya nos debe sonar a todos pero que no siempre se llega a lograr. Y menos aun en un film.
Lo que nos interesa en este caso es el uso de los infográficos en esta película. Harold, el protagonista, es un amante de los números y una persona bastante cuadriculada, que pretende tener todo bajo control (aunque su vida esté siendo escrita por otra persona). Ese gusto por la exactitud, por la meticulosidad, es lo que reflejan estos infográficos. Como si fuesen operaciones matemáticas, los movimientos y quehaceres habituales de Harold son expresados a través de cifras, símbolos, flechas y vectores, con rigor y simplicidad.
En la película no son más que recursos visuales que refuerzan la potencia narrativa en la descripción de la mente y la forma de ser del protagonista. No aportan claridad ni datos concretos en general. Son simplemente licencias o aportes estéticos.
Sin embargo, podemos darnos cuenta de la razón de ser de la infografía: echar una ojeada multivisual, pluridimensional y a la vez sencilla y clara de procesos, cantidades, enumeraciones, etc.

Nunca fui capaz de anudarme una corbata siguiendo las instrucciones que mi padre me daba. Pero lo logré cuando me compré una que tenía una etiqueta ilustrada. En ella se explicaba, en 6 pasos, cómo hacerlo. Ignoro si se trataba de un nudo Windsor o doble, pero lo cierto es que lo conseguí yo solo. Aunque no sin intentarlo unas 50 o 60 veces. El gráfico salvó mi imagen en la boda de mi primo. El complicado proceso que mi padre intentaba enseñarme se me mostró claro en seis dibujos consecutivos. Esa es la imagen que tenemos de los infográficos. Unos diseños que nos hacen la vida más fácil, que convierten lo complejo en simples giros de muñeca. Por cierto, yo me ahorro más segundo que Harold ya que habitualmente no me pongo corbata (además, he perdido la valiosa etiqueta).


Y en este caso, ya hace un tiempo que se utilizan en la ficción como ingredientes visuales que refuerzan las cualidades de algún objeto, como la fiabilidad, la tecnología y la precisión. Y esto lo saben muy bien los anunciantes de automóviles. Como ejemplo, Audi.


Con este anuncio nos maravillamos ante la sutil perfección de esta creación de la marca alemana. Su maquinaria se mueve igual que el cuerpo humano, en sincronía armoniosa. Nos desvela los entresijos de sus mecanismos a través de unas imágenes sesudas y así como que muy científicas.
Tanto en este ejemplo como en los de la película, los gráficos no nos aportan nada más que sensaciones, la idea de que estamos hablando de algo complejo que se puede representar a través de un gráfico y que así lo vamos a entender mejor. Es algo parecido a cómo "pensaría" un robot, tan frío y calculador. Los gráficos en su vida serían una constante para saber desde qué portabilidades hay que se caiga ese letrero que se mece a merced del viento hasta cuántos movimientos son necesarios para un afeitado aceptable (en el caso de que los robots, algunos, se afeitasen) o cómo debo de dar la mano a aquél otro robot.
Es una simple mirada con tintes futuristas utilizando un recurso ya antiguo. El gráfico está presente porque detrás se esconden muchos datos intrincados. Cuando veo infográficos que me muestran las maravillas de la ingeniería no puedo dejar de acordarme de los Forgendros. (perdonad la calidad, pero es el único que he encontrado).